domingo, septiembre 12, 2010

Motivos para celebrar


Claro. También el tema Bicentenario ha atraído muchas posturas críticas (algunas que sirven hasta como pose para vernos más intelectuales) y ante éstas, aparece gente como el anónimo que me dejó mensaje en el texto anterior. “Está bien estar enterado de cómo fueron las cosas”, dice. “Pero hay que tener algo para festejar”. Este comentario-reclamo-observación- recomendación-llamada de auxilio, es compartido por mucha otra gente. Igual, mi hermano César me habló este domingo acerca de la importancia de celebrar ser independientes y vivir en un país libre. Y habrá quienes cuestionen el término “libertad” con justa razón, pero, no podemos ser tampoco lapidarios.


Cuestionar qué hay que festejar para estas fechas, también me parece tan válido como elegir salir a la calle a gritar ¡Viva México! La libertad es la que, precisamente, nos permite celebrar, protestar o elegir posturas y manifestarlas.


Entonces, ¿por qué festejar? Pues bien. Yo nací el 10 de mayo de 1975. Nací con cierta fortuna al ser parte de un seno familiar unido, donde el amor es fundamental. Soy parte de la clase media y de una ciudad que adoro. Aún así, no pude evitar la historia de mis padres, tíos, abuelos y del resto de mis antepasados donde hubo de todo: desde gente con comportamientos demenciales, con tendencias homosexuales, suicidas, clasistas, conservadoras, con poca educación formal (o nula) o preocupada por las apariencias, entre otras perlas muy personales. Luego, si todo eso influye en mi genética, puedo agregar una lista bastante extensa de defectos, de problemas que en ocasiones me mandan hasta el fondo y me convencen de que, en efecto, la vida apesta. Sin embargo, como tenemos la sana costumbre, cada año, cada 10 de mayo, celebro mi cumpleaños.


Esta práctica de celebrar mi nacimiento, también me ha llevado a preguntarme qué demonios festejo, si he tenido problemas económicos, si mi comportamiento no ha sido el idóneo, si choqué un coche estando borracho, si no termino de comprometerme en lo que hago, o incluso si hubiera tratado mal a alguien y la gente me odie. Al final, termino por brindar por los aprendizajes, por todo aquello que me ha gustado o me ha dolido. Entonces hago un recuento del año, reviso lo que crecí en ese tiempo y procuro sacar lo mejor. Obvio, si no hago esta reflexión, pierdo la oportunidad de entenderme mejor y congratularme o comprometerme a enderezar mi rumbo.


Simbólicamente, el Grito de Independencia representa el nacimiento de una nación. Aunque México tiene sus más valiosos antecedentes en la época prehispánica, lo que ahora entendemos como país es fruto de este proceso de mimetización que nos dejó un idioma, una cocina, una cultura, un comportamiento y una historia.


A mí me gusta brindar en mi cumpleaños por todo lo que tengo. Y creo que vale la pena hacerlo por todo lo que tenemos como nación. Para mí, vivir en México es una fortuna. El periodismo me ha colocado en una situación privilegiada para entender de sobra los motivos que hacen a este país grandioso. Y desde 1991, cuando asistí a un Jamboree en Corea representando a México, entendí lo que somos mientras cantábamos el Himno Nacional y llorábamos. Es una lástima que tengamos que salir para comprender que México es mi historia personal, la de mi familia, la de mis amigos y todo aquello que se relaciona con la gente que amo. Se ve, se huele, se saborea, se toca, se escucha lo que somos y todo aquello en común es lo que compone a nuestro país.


No me gustan los panfletos, pero me gusta que haya oportunidad de que algunas personas los hagan o los crean. La libertad nos fue dada (en el mismo paquete que aparece la crisis) y nos corresponde gozarla, luchar por cuidarla, conservarla o recuperarla.



*La ilustración es una obra de FoLé que habla acerca de quiénes somos y de dónde, cuando vivimos en la línea divisoria.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Me gusta mucho tu aportación, sobre todo porque estamos cansados de que el encabezado siempre sea el mismo: nada qué festejar. Creo que si comenzamos por ser menos negativos podemos rescatar lo bueno de las cosas que esa, siempre están presentes aunque lo malo a veces lo supere. Pero nuestra labor es precisamente esa: rescatar lo positivo y aprender de eso. Que a eso vinimos no? a aprender y ser felices...

C. Avilez dijo...

Creo que es celebrar es bueno siempre que haya motivos como ahora. También es importante poder elegir con quien celebrar. Por mi parte no tengo nada que celebrar con instituciones y políticos pero si mucho con la familia y los amigos, así que mi estimado Paco Red, digamos ¡Salud!

Anónimo dijo...

libertad...