Subo al auto, pongo un disco de los Xochimilcas, sonrío, en
un alto cierro los ojos, aspiro el aire, todo el que puede caber en mis
pulmones y lo voy soltando poco a poco. Voy rumbo a la escuela. No terminé la
tarea con la que me evalúan el primer parcial. Sonrío de nuevo mientras escucho
los acordes de una trompeta. No pasa nada. Hay cosas más importantes. Continúo
mi camino luego de la luz verde y pienso en mi mamá, en que está bien, en que
un linfoma no le hizo el daño que supondríamos, en que adoro verla, en mis
hermanos, en lo que amo a mis sobrinos, en la gente que me quiere y que amo, en
tantas cosas buenas. Hay fila. Hoy decidí salir temprano de casa. Al fin
terminé el trabajo que tenía atrasado. ¡Qué paz! Suena mi claxon y una señora
se acerca corriendo hacia mí. Le compro una tira de paletas de cajeta, para mis
compañeros, para que no se estresen por la entrega de mañana. Me gusta ir a la
escuela. Disfruto el mucho o poco reto que me representa estar ahí: desde lo
intelectual hasta lo económico y la nueva administración de mi tiempo. Es sólo
una tarea. La haré. La haré bien. Un poco tarde, pero no pasa nada. Mientras, disfruto
el camino, sonrío, me río con mi música. Siempre hay algo más importante: vivir
esta vida.
lunes, junio 25, 2012
domingo, junio 24, 2012
Hazme un hijo, falso documental de un suceso verdadero

“Hazme un hijo. Falso documental de un suceso imbécil y
hormonal”, narra, cuestiona e informa, cómo la vida de Lara (Maetzin Vázquez)
cambia luego de que descubre estar embarazada de Toro, su novio. Su hermana
Claudia (Viridiana Gómez “La Piña”) la acompaña en esta decisión, y su perro
Patán, bueno, está ahí para que le rasquen la panza y para ofrecernos ese punto
de vista masculino. O más bien, de macho (porque los animales se distinguen
así, como hembra y macho).
Para el dramaturgo Enrique Olmos de Ita, el reto debió ser
cómo escribir una obra dirigida a adolescentes que no cayera en la tentación
panfletaria de “informar” a los muchachos acerca de su sexualidad. Entretener
es un fin básico para el teatro, y es todo un reto para quien lo escribe. Aquí,
los elementos simbólicos son fundamentales. Mientras Lara y Claudia discuten
abiertamente acerca de la posibilidad de tener o no un bebé, porque “Lara no
está preparada para ser madre”, Patán cubre
un papel aparentemente divertido, lúdico. Habla de su veterinario, de
sus sueños de quedarse solo en una carnicería, de las ventajas y desventajas de
ser estéril, de su preocupación por ser
suplantado por un bebé. Él es, finalmente, la voz masculina que nunca asiste al
urólogo, que sueña con quedarse a solas con una chica, que jamás consideraría
quedar estéril, que siendo padre sufre al ser suplantado.
De la dirección aparecen los recursos. Conscientes de que
los jóvenes actuales son capaces de atender varias ocupaciones al mismo tiempo
(tarea mientras chatean mientras ven televisión mientras pelean con sus
hermanos), no consideran que la acción independiente de Patán sea distractora
mientras Lara y Claudia discuten, recurren al video bajo el formato de falso
documental para darle voz al pene, al condón, a la prueba de embarazo, al
muñeco del que abusa sexualmente patán, a los papás, al novio Toro (también con
apodo de animal, otro macho), y lo hacen para reforzar el discurso que aparece
en escena.
Lara hace un retrato fiel de una juventud actual: nadie puede
dudar que es una adolescente; Claudia hace un retrato fiel de las chicas que al
ocuparse más de su carrera, dejan en segundo término sus relaciones personales:
nadie puede dudar que seguirá soltera más allá de los 30; Patán hace un retrato
fiel de lo masculino: nadie puede dudar de que es un perro.
“Hazme un hijo” es un eslabón recuperado de la adolescencia
en constante olvido. Nos recuerda que entre los 12 y los 17 años, no existimos, o pretenden que no estemos aquí.
Que sea una de las pocas obras de teatro donde los protagonistas sean
adolescentes y de las muy escasas actividades dirigidas a este sector en una
ciudad como Guadalajara, nos muestra una luz, pero también nos debe preocupar.
Hay que asistir, disfrutar, reflexionar, los sábados a las
20:30 y domingos a las 18:00 horas, en el Teatro Estudio Diana. Se recomienda
comprar boletos con tiempo, porque se llena el foro. La temporada concluye el
22 de julio.
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